Viaje a la rizosfera. El cultivador microscópico

En Mycoterra queremos hacer de cada cultivador un cultivador microscópico que conozca y cuide la rizosfera de sus plantas.

A pesar de los miles de años de experiencia en el arte del cultivo que acumula la humanidad, no ha sido hasta hace muy poco que se ha comenzado a prestar atención a la fascinante vida oculta de los suelos de cultivo, y la forma en que esta se relaciona con las plantas.

Si un cultivador microscópico pudiese minituarizarse y acceder a las raíces de una planta en un suelo sano y fértil, se quedaría maravillado al encontrar todo un micro-ecosistema bullente de vida, en el que lo mineral y lo vegetal se funden en interacciones que permiten prosperar a las plantas y a los microorganismos que allí habitan. No sería extraño que este cultivador microscópico quisiese saber cómo aprovecharse de este mundo microscópico para mejorar el rendimiento de sus cosechas.

En este microbioma podemos encontrar diminutos hongos que colonizan las raíces y establecen una relación simbiótica con su anfitrión. Estas colonias de hongos adheridas a las raíces se conocen como micorrizas. De esta forma, hongos como el Glomus iranicum, amplían notablemente la superficie de absorción de nutrientes y agua de las raíces de las plantas, y estas ofrecen a sus huéspedes hidratos de carbono y vitaminas que son incapaces de sintetizar por sí mismos.

Otros, como el Trichoderma harzianum, propio de suelos fértiles, ejercen además de protectores de su anfitrión al atacar, parasitar o alimentarse de otros hongos dañinos para la planta.

Además de todo ello, las últimas investigaciones sobre esta fascinante simbiosis entre hongos y plantas a nivel de su raíz, nos muestran que las micorrizas son responsables de una mayor resistencia de las plantas a toxicidad, plagas y sequías. Este micro-universo es donde en Mycoterra hemos puesto el foco, habiéndonos propuesto convertir a cada cultivador en un cultivador microscópico, capaz de manejarse también en este diminuto mundo cuya influencia en las plantas es tan determinante, dado que una rizosfera cuidada y activa influye directamente en el aumento de la producción y la eficiencia de las cosechas.